lunes, 23 de diciembre de 2013

Un año lleno de historias

2013 se acaba llevándose con él cientos de historias. Algunas se quedan con nosotros porque sus autores, actores y protagonistas decidieron grabarlas en palabras impresas. Vivir leyendo es vivir dos veces. O tres. Si seguimos siendo afortunados, 2014 nos regalará otros cuantos cientos de historias. Estad atentos y no os perdáis la más interesante de todas: la vuestra.

Con los mejores deseos para el año por nacer

viernes, 6 de diciembre de 2013

Ubuntu, Madiba

En África existe el concepto de ubuntu, que encierra el profundo sentido de que somos humanos solo a traves de la humanidad de otros. Soy porque somos. Ningún hombre es una isla. Todos contribuyen a la humanidad común, pero hay algunos hombres que son todo un continente. También algunas sonrisas son continentes de humanidad. Compasivas y generosas. Prudentes, aunque la prudencia no significa que no se pueda ser radical o audaz.

Dicen que Nelson Mandela aprendió al menos doce cosas en su vida, en ese largo camino hacia la libertad que ayer concluyó, al menos en esta tierra.
  • a escuchar
  • a guiar más que a gobernar
  • a estudiar
  • la importancia del honor y la disciplina
  • a ser pragmático y realista
  • a dominar las emociones
  • a ser paciente y no reaccionar demasiado deprisa
  • a tener en cuenta otros puntos de vista
  • a hacer las paces con sus rivales
  • a buscar el consenso
  • a ser capaz de explicar las ideas
  • la importancia de la generosidad, el afecto y la energía

Doce atrayentes retos para el año próximo... ¿te atreves a intentarlos?
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viernes, 29 de noviembre de 2013

Albert Jovell, in memoriam

Albert Jovell, que conoció la medicina "en vertical y en horizontal", murió hace tres días.
Entre otros muchos, nos hizo tres enormes favores:
  • empoderar a los pacientes
  • hacer que los profesionales se replantearan, humildemente, su papel
  • defender la sanidad pública

Algunas de sus experiencias nos las regaló por escrito

 

Hoy nos despedimos de este médico que dio voz a los pacientes con unos versos de otro gran maestro que también supo poner voz a nuestros sentimientos

El cuento es muy sencillo
usted nace
contempla atribulado
el rojo azul del cielo
el pájaro que emigra
el torpe escarabajo
que su zapato aplastará
valiente

usted sufre,
reclama por comida
y por costumbre
por obligación
llora limpio de culpas
extenuado
hasta que el sueño lo descalifica

usted ama,
se transfigura y ama
por una eternidad tan provisoria
que hasta el orgullo se le vuelve tierno
y el corazón profético
se convierte en escombros

usted aprende,
y usa lo aprendido
para volverse lentamente sabio
para saber que al fin el mundo es esto
en su mejor momento una nostalgia
en su peor momento un desamparo
y siempre, siempre..
un lío

entonces,
usted muere.

Mario Benedetti

lunes, 25 de noviembre de 2013

Un año más de violencia contra las mujeres

Damos pasos pero aún faltan muchas manos levantadas




Para no olvidar:

25 NOVIEMBRE, DIA MUNDIAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO



Tú puedes ser la próxima
Médicas, azafatas, abogadas, amas de casa, actrices, secretarias, celadoras, locutoras de radio, ministras… La violencia de género no tiene un “nicho ecológico” definido sobre el que imponer su demoledor dominio. Tristemente podemos decir que la violencia de género es “cosa de todas”.
Por eso, si yo fuera una mujer maltratada, o por si llego a serlo, me gustaría pensar que el sistema sanitario español está preparado para atenderme. No sólo si llego a urgencias con un pómulo roto. Los profesionales saben bien suturar, pero ¿con qué hilo se cosen las heridas del alma? ¿cuánto tardan en cicatrizar? Detrás de cada agresión física hay un infierno previo, sin grandes llamaradas, oculto, sutil, perverso, confinado a la intimidad de una relación asfixiante y humillante, envuelta en una tela de araña que no es fácilmente reconocible ni para la mujer que la sufre ni para los profesionales que la atienden. Ya sé que es difícil, pero me gustaría pensar que estos profesionales tendrán suficientes conocimientos y habilidades, y una actitud de escucha reflexiva, empática y atenta, que les impida ser maleficentes. Si me siento sola y desnuda, en medio de una tormenta de nieve en Siberia, descalza, con los pies congelados…. no me gustaría ver en la mirada del médico que me atiende algo así como un reproche: “no sé por que no coges un abrigo y te vas”. A este bienintencionado profesional le diría: ¿a dónde? ¿cómo? ¿dónde llevo a mis hijos?¿dónde meto el miedo?. Si te pido que no des parte al juez, no te ofendas, no quiero meterte en líos, pero tampoco quiero que me metas tú. Me dan miedo las decisiones “en escopetazo”, las mías y las tuyas. Si pudieras acogerme sin juzgarme… porque las mujeres maltratadas no somos ni cobardes ni masoquistas, somos víctimas de un proceso de destrucción sistemática de nuestra integridad psicológica y a veces física, víctimas del silencio social que envuelve la violencia como algo “normal” – “todas las parejas tienen diferencias” -, víctimas del desconocimiento del ciclo de la violencia y del perfil del maltratador, que a lo mejor es ese paciente de tu cupo, culto, encantador, que no es alcohólico… vamos, imposible….
Que las leyes son importantes lo sé desde hace tiempo, pero también sé que no resuelven todos los problemas. He confiado en ti otras veces, y me gustaría encontrar en ti a un profesional que sepa guardar silencio (como decía Tambor, el conejito amigo de Bambi: “si al hablar no has de agradar es mejor callar”), que aguante el temblor de mi barbilla sin darme una palmadita en la espalda (“venga, mujer, no será para tanto…”), que me de el tiempo que necesito mientras retuerzo un pañuelo, con la mirada perdida y los labios apretados porque no encuentro las palabras que nombren lo innombrable, que entienda que para salir de un pozo enfangado hace falta algo más que voluntad, que reconozca el ovillo que me enreda y envuelve… y, si puede, me ayude a tirar del hilo, y si no puede, me ayude a encontrar el sitio donde puedan hacerlo… ese ovillo que me asfixia, me ciega, no me deja pensar ni sentir nada más allá del miedo y la desesperación…
¿Serás así tú, el médico que me atienda? 
¿Seré así yo, que soy mujer y médica de familia? 
¿Seré yo la próxima víctima?



Teléfono Contra los Malos Tratos
012 Mujer o 016
900116016 para personas con diversidad auditiva y/o del habla
 
 

Para no olvidar:

La maleta de Marta

Hay historias que parecen imposibles. La de Marta es una de ellas. Superviviente de su asesino, que después de atropellarla le asestó dieciseis puñaladas. Marta no solo sobrevivió, sino que se ha atrevido a plantarle cara a su asesino y contar su historia. Para que se sepa lo que realmente sienten y necesitan las mujeres en peligro de muerte, amenazadas por los canallas que fueron sus parejas.
 
Las mujeres que han vivido las muchas violencias de género (la psicológica, la sexual, la económica, la social, la física) reconocerán en la historia de Marta elementos que por desgracia comparten todas las víctimas: la tela de araña que envuelve hasta asfixiar, la culpa que te inoculan y que atenaza la capacidad de decidir, lo sutil de la violencia psicológica en la que es difícil definir qué día comenzó todo, las lágrimas y los pañuelos retorcidos, el miedo a la reacción de la familia y al qué dirán, y la sonrisa final de las que consiguen escapar y renacer, reinventarse y volver a vivir. No todas lo consiguen. Al menos las mujeres que aparecen reflejadas en estos datos no lo consiguieron:
 
Las noticias sobre violencia con resultado de muerte, esas que salen en la prensa, insisten en la necesidad de la denuncia previa. Pero ¿qué hubiera denunciado Marta? ¿cómo se denuncia la tela de araña? ¿cómo se demuestra el desprecio, la humillación, la burla, todo ese proceso sutil, malévolo, que precede a la violencia física? Ayudar a las mujeres en riesgo es el primer paso, antes de denunciar: educar en la escuela, abrir los ojos a las mujeres ante los comportamientos posesivos que huelen a maltrato, crear recursos de seguridad y planificar la salida del domicilio, son medidas, entre otras, que hay que fomentar para que las mujeres y sus hijos puedan salir del maltrato sin aumentar sus riesgos. No se puede simplificar en una denuncia un asunto tan complejo, tan cruel y tan doloroso.  
 
 
 

jueves, 14 de noviembre de 2013

Frankenstein o el moderno Prometeo


En estos tiempos en los que resulta tan difícil el reconocimiento entre los seres humanos, os recomendamos leer (o releer) uno de los grandes clásicos de la literatura: la visión "moderna" del mito de Prometeo. Con una deslumbrante vigencia, esta preciosa historia de no-reconocimiento y abandono emocional es uno de los mejores textos para entender de qué va esto de la ética narrativa.


No os perdáis la reseña de Maite Alzugaray en la taberna platónica de SOMAMFYC

lunes, 28 de octubre de 2013

El desorden de los sentidos

Ponerle cara a la diversidad funcional, entender las diferentes maneras de percibir y gozar de la vida, escuchar con las manos, mirar desde una silla, oler, tocar, saborear… ‘Eldesorden de los sentidos’, un proyecto de La Maleta ProyectosCulturales, nos enseña algo más, la voluntad de querer vivir la vida con toda la plenitud a nuestro alcance. Sus protagonistas son Antonio de 13 años y Gerardo, un joven de 34 años. Los dos son muy especiales, y recorren el camino de Santiago acompañados de Javier Luque, padre de Antonio, y Javier Pitillas, guía excepcional y colaborador de ASPAVI. Entre todos nos descubren un mundo que va más allá de la propia percepción de la realidad. 


Este documental, una aventura sin límites, nos muestra un modo gozoso de estar en el mundo, de relacionarse a nivel sensorial y motor: Antonio no podía expresarse ni andar y Gerardo no podía ver ni oír, consiguen comunicarse física y emocionalmente.

Puedes verlo aquí:  EL DESORDEN DE LOS SENTIDOS


sábado, 26 de octubre de 2013

Revivir despúes de perder


Joan Didion regresa a la tierra del dolor para superar la pérdida a través del recuerdo y la escritura. Dos relatos que enseñan a vivir y a revivir desde el duelo

El año del pensamiento mágico

Noches azules



viernes, 25 de octubre de 2013

Una felicidad libre de euforia

"Existe
una felicidad libre de euforia,
una felicidad
sostenida de días que suceden
sin sucederse, libres
de vértigo también.
Una felicidad que no atrae
la atención de los dioses porque apenas
es. Los que la transitan,
paso a paso, no notan el camino.
Una felicidad sin entusiasmo,
sin acontecimientos. El amor,
como el Sol en la fronda, se difunde
humildemente. Esos días los sueños significa
dormir más que soñar. En sus dominios
nunca hay que levantarse a medianoche
para limpiar las sábanas de arena,
porque no ha habido playa,
ni combate. Mas sí serenidad,
de otra manera,
como lo que perdura. Y no es inercia
ni llama, no hay herida,
y no ciega la espada al mensajero.
Últimamente pienso mucho en esto.
No sé si la he tenido, no recuerdo.
He encontrado dos líneas en que pido
una felicidad libre de euforia,
y si no la he tenido, me pregunto
por qué sé describir tan justamente
ese país en el que nunca he estado."

Juan Antonio González-Iglesias

jueves, 24 de octubre de 2013

Llenar la vida de valores intrínsecos

 

Ramón Bayés nos hace algunas recomendaciones a tener muy en cuenta. Y Ramón sabe muy bien lo que se dice, y cómo decirlo. Desde su sabiduría ganada a pulso en la escuela de la vida, desde su conocimiento de la realidad, un conocimiento científico y poético a un tiempo, desde su modo de disfrutar del aquí y el ahora, desde su humanidad y humildad, una combinación hoy en día poco frecuente.
Pasen, lean y disfruten siempre que puedan con este gran maestro






sábado, 12 de octubre de 2013

FUERZA, PODER Y CORAJE

Un niño, un maestro, un libro y un lápiz pueden (y deben) cambiar el mundo




No te pierdas la conferencia completa de Malala Yousafzai en la ONU

Y dedicale un tiempo a ver algunas historias que han contado dramas similares




http://canaltic.com/campus/blog/wp-content/uploads/2013/02/niunomenos.jpg


martes, 8 de octubre de 2013

La bioética a veces

La bioética a veces
una canción de Amancio Prada
o una peli de Haneke
por ejemplo, Amor

La bioetica a veces
es el candil de un poeta 
que alumbra los tiempos sombríos,
una vidriera que deja pasar el sol

La bioética es, a veces,
un abrazo en un hall
un susurro, un silencio, un aplauso,
un poster o un power point

La bioética a veces es
el arte de una elección,
y siempre, siempre es un contagio
del que no quiero curarme yo

Trilogía del amor... dialéctico y peripatético

Qué delicia ver cómo se habla el amor, cómo se pasea y cómo madura y... cambia
La misma pareja que nunca es la misma, nos muestra sus novenas sinfonías del amor
Un proyecto tremendamente original que, quizá, no haya concluido aún

 

   

 

domingo, 29 de septiembre de 2013

Trilogía para "moribundos"

Dice Iona Heaht en su imprescindible Ayudar a morir que.".. los médicos necesitan ayuda... la principal ayuda procede de los escritores en general y de los poetas en particular." Imprescindible también la crónica de Rosa Montero de esta pequeña joya que hay que leer y releer. Una bomba en racimo que nos lleva como una rayuela de una maravilla a otra, sin descanso.

Lo mismo afirma Anatole Broyard en su no menos imprescindible Ebrio de enfermedad: "No creo que haya ninguna razón por la cual los médicos no debieran leer un poco de poesía como parte de su formación. Morir o estar enfermo es en cierto modo poesía. Es un trastorno, una locura. En la crítica literaria se habla continuamente del trastorno sistemático y enloquecedor de los sentidos. Eso es lo que le ocurre al enfermo. Por eso me parece que los médicos podrían estudiar poesía para entender estas disociaciones, estos trastornos, y de ese modo abarcarían más ampliamente y más a fondo la situación del paciente".

Sherwin Nuland termina su magnífico Cómo morimos con una personal reflexión sobre la muerte que incluye una declaración de sus propias intenciones, una especie de planificación anticipada o instrucciones previas:“El día que yo padezca una enfermedad grave que requiera un tratamiento muy especializado, buscaré un médico experto. Pero no esperaré de él que comprenda mis valores, las esperanzas que abrigo para mí mismo y para los que amo, mi naturaleza espiritual o mi filosofía de la vida. No es para esto para lo que se ha formado y en lo que me puede ayudar. No es esto lo que anima sus cualidades intelectuales. Por estas razones no permitiré que sea el especialista el que decida cuándo abandonar. Yo elegiré mi propio camino o, por lo menos lo expondré con claridad de forma que, si yo no pudiera, se encarguen de tomar la decisión quienes mejor me conocen. Las condiciones de mi dolencia quizá no me permitan “morir bien” o con esa dignidad que buscamos con tanto optimismo, pero en lo que mí dependa, no moriré más tarde de lo necesario simplemente por la absurda razón de que un campeón de la medicina tecnológica no comprenda quién soy"


     


Así que podemos empezar por este poema de Wisława Szymborska


Cataratas morales

John Berger reflexiona sobre la recuperación de la mirada tras ser intervendio de cataratas. Ante su texto, Rafael Argullol hizo este comentario:

Conozco muchos hombres que han renunciado de modo expreso a mirar al mundo pese a que, técnicamente, tienen un cristalino intacto. Están cansados, o, son cobardes, o creen viajar en aquel convoy que está de vuelta porque todo ha sido ya visto. Sus cataratas son morales, y ningún cirujano puede enfrentarse a ellas. Pero quien quiere recuperar la mayor alegría del ojo es aquel que siempre se considera un viajero en el tren de ida y vuelta. Y este pasajero requiere una retina que esté acorde con su avidez de sensaciones.

Trilogía emocional, ética y psicoanalítica

Tres magníficas novelas de Irvin Yalom que analizan nuestro complejo mundo emocional de la mano de tres figuras claves en nuestro pensamiento ético actual, y con una puesta en escena psicoanalítica. Una mezcla benignamente explosiva.

Trilogía del amor

Tres historias que muestran el valor de la presencia, la voluntad y el recuerdo




Señora de rojo sobre fondo gris  "su sola presencia aligeraba la pesadumbre de vivir”.


Up: el valor de los recuerdos





sábado, 28 de septiembre de 2013

La maleta de Marta

Hay historias que parecen imposibles. La de Marta es una de ellas. Superviviente de su asesino, que después de atropellarla le asestó dieciseis puñaladas. Marta no solo sobrevivió, sino que se ha atrevido a plantarle cara a su asesino y contar su historia. Para que se sepa lo que realmente sienten y necesitan las mujeres en peligro de muerte, amenazadas por los canallas que fueron sus parejas.



 

Las mujeres que han vivido las muchas violencias de género (la psicológica, la sexual, la económica, la social, la física) reconocerán en la historia de Marta elementos que por desgracia comparten todas las víctimas: la tela de araña que envuelve hasta asfixiar, la culpa que te inoculan y que atenaza la capacidad de decidir, lo sutil de la violencia psicológica en la que es difícil definir qué día comenzó todo, las lágrimas y los pañuelos retorcidos, el miedo a la reacción de la familia y al qué dirán, y la sonrisa final de las que consiguen escapar y renacer, reinventarse y volver a vivir. No todas lo consiguen. Al menos las mujeres que aparecen reflejadas en estos datos no lo consiguieron:

 

Las noticias sobre violencia con resultado de muerte, esas que salen en la prensa, insisten en la necesidad de la denuncia previa. Pero ¿qué hubiera denunciado Marta? ¿cómo se denuncia la tela de araña? ¿cómo se demuestra el desprecio, la humillación, la burla, todo ese proceso sutil, malévolo, que precede a la violencia física? Ayudar a las mujeres en riesgo es el primer paso, antes de denunciar: educar en la escuela, abrir los ojos a las mujeres ante los comportamientos posesivos que huelen a maltrato, crear recursos de seguridad y planificar la salida del domicilio, son medidas, entre otras, que hay que fomentar para que las mujeres y sus hijos puedan salir del maltrato sin aumentar sus riesgos. No se puede simplificar en una denuncia un asunto tan complejo, tan cruel y tan doloroso.