
Su último libro: "Ser mortal. La medicina y lo que importa al final" es un regalo, prudente y necesario. ¿Cómo respondemos ante la vejez, ante el final de la vida? ¿Somos capaces de parar a tiempo (ni antes ni después) o nos puede un furor terapéutico dificil de justificar en muchas ocasiones? ¿Sabemos escuchar, preguntar, acompañar? Según afirma su autor: "sobrevaloramos la vida y la seguridad por encima de la sensación de control (por parte de los pacientes), la calidad y la calidez"
Ser mortal es un libro que se lee casi de un tirón, escrito con un lenguaje sencillo, desde la experiencia vital y profesional de acompañar a morir tanto a los pacientes como a nuestros familiares y amigos.
Destacaría del libro un "listado" de preguntas que pueden ayudar a afrontar mejor ese acompañamiento tan necesario y tan difícil. Comenzar la conversación con una afirmación del tipo: "Estoy preocupado por usted. Me gustaría que las cosas fueran diferentes". Y pasar a explorar los deseos, valores y necesidades de la persona que está frente a nosotros:
- ¿Qué cree que le está ocurriendo?
- ¿Qué cree que le va a pasar?
- ¿Qué es lo que más le preocupa del futuro inmediato?
- ¿Qué teme y que espera que pase?
- ¿Qué cosas estaría dispuesto a sacrificar y cuáles no?
- Si le quedara poco tiempo, ¿qué sería lo más importante para usted?
- ¿Cómo quiere pasar el tiempo en el caso de que su salud empeore?
- ¿Quién quiere que tome las decisiones por usted en caso de que usted no pueda tomarlas?
Preguntas que quizá sería bueno intentar responder desde nuestra propia vida también finita.