DEJAME QUE TE CUENTE

Narrar es guerrilla contra el olvido, ese que sin duda seremos. Solo la Medicina y las narraciones pueden tolerar la certeza de que ninguna historia humana acaba bien. Así que, mientras nos fingimos inmortales, pasa... y cuéntanos, disfruta escuchando las historias de los otros, que podrían ser las nuestras... porque el sufrimiento nos hace iguales, hasta llegar a Ítaca.

sábado, 11 de julio de 2015

¿Cómo transformar la Medicina de Familia desde la ética?

Desde el respeto, se dice aquí



Hay muchísimos más valores en juego, pero el poner en valor los valores de todos los implicados sin duda es un buen punto de partida

¿Cuál pondrías tú en primer lugar?

domingo, 10 de mayo de 2015

"Mandarinas" contra la guerra



Mandarinas, una película sencilla pero llena de "vitaminas" contra la guerra, el odio tribal y la intolerancia.

Cuando los enemigos anónimos llegan a conocerse les resulta muy difícil llegar a disparar.
Poner a las personas frente a frente, hacer que se reconozcan como humanas, hacerles ver lo que comparten más allá de lo que aparentemente les separa... eso es lo que consigue Ivo, un estonio que vive (y convive) lejos de su tierra de origen, pero afincado en su tierra vital.

Una excelente película para la reflexión y el aprendizaje. Otras formas de actuar son posible si nos comprometemos con ellas.

"Hipócrates": maldición o vocación




El director y médico de familia Thomas Liliti nos hace reflexionar en esta película sobre el ejercicio de la Medicina en sus inicios (Benjamín, el "pequeño" médico haciendo el MIR), sobre la repercusión de los recortes en la atención a las personas, sobre los errores (y omisiones) médicas, sobre el corporativismo, la culpa, la redención y el perdón.

Ya desde el comienzo nos aclara el escenario en el que se van a mover los personajes: un médico novato, solo y perdido en un pasillo, sin saber muy bien cómo llegar a su destino, y que cuando pregunta le contestan de mala gana: "quítate de ahí y no molestes". Los que aún recordéis la etapa del MIR seguro que sentís empatía.

Un aprendizaje acompañado fundamentalmente por Abdel, un médico argelino ya curtido pero que tiene que hacer el MIR para conseguir la convalidación. Historias quizá poco frecuentes en nuestro país pero que señalan muchas de las claves de nuestras sociedades multiculturales.

Hipócrates es una buena película para la reflexión y para mejorar la docencia durante el MIR. Y para reflexionar sobre ese juramento que no está de más revisitar

domingo, 26 de abril de 2015

Si Tolstoi tuviera Twitter...

... sin duda, habría que seguirle

Sin necesidad de redes sociales, Tolstoi llega hasta nosotros en vía directa por la magia de sus textos, a los que no les sobra ni les falta una coma.

La propuesta de hoy, no por clásica menos necesria, es (re-)leer uno de los mejores relatos que se han escrito sobre la conspiración (pacto) de silencio: La muerte de Ivan Ilich

Ningún profesional sanitario debería comenzar su andadura profesional sin haber leído y reflexionado sobre este texto

Y, por alusión al tema, recomiendo encarecidamente la lectura de esta otra pequeña joya que nos intenta aproximar a la mirada y los sentimientos, ya no de la persona que está a punto de morir, sino de los familiares que inician o mantienen los pactos de silencio: La isla, de Giani Stuparich. Es dificil decir más o decirlo mejor en tan poco espacio

Buena lectura

Contemplar la muerte con naturalidad

El cine japonés tiene un tempo muy especial. Y ese tempo es muy necesario para observar la muerte con naturalidad.

La directora Naomi Kawase ya nos habló de la muerte en una película anterior: El bosque del luto.
Ahora nos presenta una historia sencilla sobre el despertar de la vida y el encuentro con la muerte. Sincera, cálida y tranquila como las aguas de su título

Aguas tranquilas, de Naomi Kawase, es una interesante película no apta para espectadores acelerados.


Buen cine

Asistir al suidicio: "La fiesta de despedida" y "Miel"

Reciente estreno de una nueva película sobre la ayuda a morir.

La fiesta de despedida cuenta, con cierta ironía y un toque de humor, la ayuda a morir que ofrecen unos ancianos israelitas que viven en una residencia-hogar comunitario asistido.

Se enfrentan a distintos conflictos, aunque realmente el conflicto mayor no parece ser ético sino emocional. Ayudar a morir cuesta, y solo parece posible ante un lazo emocional fuerte.




Aunque se vuelven a confundir los términos (eutanasia / suicidio asistido) la película sin duda trata el tema del suicidio asistido. La mejor aclaración terminológica sobre los términos de las diversas formas de ayudar a morir y/o modos de morir está en este artículo: "Etica y muerte digna: propuesta de consenso sobre un uso correcto de las palabras", de Pablo Simón et al.

La fiesta de despedida me recuerda mucho una película reciente: Miel, esta con un tono mucho más contenido y dramático.



Os recomiendo las dos

Buen cine

viernes, 24 de abril de 2015

Médicas y escritoras: sensibilidad y oficio

No solo Chejov, Conan Doyle u Oliver Sacks. También las médicas escriben, y vaya si lo hacen bien.

Hoy, en el día del libro, dos de nuestras compañeras del grupo han quedado finalistas en el concurso de microrrelatos de la SOMAMFYC (que por cierto ganó, muy emocionada, una médica).

¡¡ENHORABUENA!! para estas superdoctoras que no solo escuchan sino que además saben trasladar al papel las emociones de sus consultas y de la vida

Cármen Cámara y Lucía Martín...
¡¡qué peligro tenéis!!

  


NUESTRAS COSAS         (Lucía Martín)

Julián, ya ha pasado todo. No ha servido de nada la noche en vela, los nervios, la angustia, tanto llorar. Y eso que los chicos, que ni me conocen, y las vecinas no me han dejado sola en ningún momento. Menos mal.

Ahora todo está en silencio. No se escuchan sirenas, no hay gritos ni porrazos. Un muchacho de pelo largo me ha traído una manta, pero no tengo frio. Tiemblo de la rabia.

Se van amontando las cosas de la casa en mitad de la calle. Fíjate, cincuenta años de vida metidos en cajas y bolsas de supermercado. Nuestras cosas, Julián, en medio de la calle. Busco con la mirada el cabecero de latón que nos regaló tu padre y la colcha, Julián. La colcha bordada de nuestra boda.

De haber vivido tú, no nos habrían echado, lo sé. Con los pies por delante. A ti nadie te iba a echar de tu casa, ni la guardia civil, ni el Rey ni el Papa. Sólo saldrías con los pies por delante. Pues ya ves, Julián, han ganado. Siempre ganan los malos.

Me van a llevar a otro sitio. También hay gente buena. Dicen que voy a estar mejor, que voy a tener calefacción y ascensor...pero no será mi casa. Nuestra casa. Ya solo quiero, Julián, que me lleven el cabecero. Y la colcha. La colcha bordada de nuestra boda.


SIN PLACEBOS     (Carmen Cámara)

Se cuela sigilosamente en mi cama. Como si fuera  una lagartija.

Se acopla suavemente a mi cuerpo.  Como si fuera  una lapa.
Y me abraza.
Me estruja.
Me huele.
Me acaricia…hasta que la vence el sueño.

Se desliza furtivamente en mi ducha. Como si fuera una culebrilla.
Se sacude con fuerza el agua. Como si fuera un perrillo.
Y me enjabona.
Me frota.
Me aclara.
Me agarra el pecho  con fuerza.
Y lo exprime. Lo aplasta.
Buscando  la leche que le robaron. Que le quitaron.
Bruscamente.
Cuando la apartaron de su madre. De su padre. De su casa.
Sin explicaciones.
Sin aclaraciones.
Sin demora.
Sin consuelo.
Sin placebo.

Es lo que tiene ser niño.
Hay que cuidarlos.
Por el mayor bien del menor.
Por el bien mayor del menor.
Por el menor y el mayor bien.

Aunque seas un niño acogido. Protegido. Amparado.
Y  no sepas lo que significan esas palabras.
Ni sepas por qué te apartaron de tu familia. Por qué te robaron tu leche.

Sin explicaciones.
Sin aclaraciones.
Sin demora.
Sin consuelo.
Sin placebo.
 

                                        En España  hay alrededor de  30.000 niños tutelados por la Administración.
De ellos, aproximadamente 14.000 están en centros de menores.