DEJAME QUE TE CUENTE

Narrar es guerrilla contra el olvido, ese que sin duda seremos. Solo la Medicina y las narraciones pueden tolerar la certeza de que ninguna historia humana acaba bien. Así que, mientras nos fingimos inmortales, pasa... y cuéntanos, disfruta escuchando las historias de los otros, que podrían ser las nuestras... porque el sufrimiento nos hace iguales, hasta llegar a Ítaca.

sábado, 28 de septiembre de 2013

La ridícula idea de no volver a verte







En su última propuesta narrativa Rosa Montero combina su propia experiencia de "reinvención" tras la muerte de su pareja con la biografía de Marie Curie, marcada también por las pérdidas (y ¿qué vida no lo está?).

En una reciente entrevista, Rosa afirma: "Para poder vivr con plenitud hay que llegar a cierto acuerdo con la muerte. Con la de los demás y con la propia. En cuanto a los duelos, uno nunca se recupera tras la desaparición de un ser querido: uno se reinventa. Gracias a esa capacidad de supervivencia de los humanos, esa nueva vida puede ser mejor que la anterior".

lunes, 23 de septiembre de 2013

Las mismas ganas de llorar

Carlos del Amor es ese periodista que hace que vuelvas la cara hacia la tele si te pilla uno de sus reportajes en la cocina, de espaldas, pelando cebollas. Y entonces, será por la cebolla, te das cuenta de que se te acaba de escapar una lágrima.
Las mismas lágrimas que, año tras año, nos provoca ver el horror de la guerra, la crueldad entre humanos, la violencia machista... tantas tragedias ya tan "cotidianas" que tendemos a olvidarlas. El World Press Photo nos agarra de las solapas para despertarnos de nuestros personales letargos, para que reaccionemos, y para que, al menos, se nos quiten las ganas de quejarnos.




jueves, 25 de julio de 2013

Un país para visitar

 
Bienvenido al país que 
no tiene bandera ni sale en los mapas.
Un país al que no llegan los turistas. 
Para vivir allí, sólo tienes que haberlo perdido todo.

Bienvenido al país de los refugiados.

 



martes, 25 de junio de 2013

La taberna de Berger, el afortunado

Aunque nos dijeron aquello de Ars longa, vita brevis, la vita en verano parece extenderse y tender una hamaca para pasar buenos ratos leyendo. ¿Qué tal acompañar a un médico rural en sus visitas domiciliarias, en las urgencias o en su consultorio? No creo que esta historia te deje indiferente

Un hombre afortunado, de John Berger


Si quieres saber por qué debes leerlo, escucha a Pepi en nuestra Taberna de Platón:



martes, 21 de mayo de 2013

¿para qué sirve la ética?

Adela Cortina nos da algunas pistas. Los ciudadanos anónimos también



miércoles, 8 de mayo de 2013

El club de lectura del final de tu vida


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Nuestro club de lectura empezó formalmente con un café moca y una de las preguntas más despreocupadas que pueden plantearse dos personas: «¿Qué estás leyendo?».
 


Aquí yacen dragones



DIAGNÓSTICO

Entiendo cómo se siente, la angustia que quizá ahora, en los primeros minutos, sepa controlar pero que a buen seguro se hará con usted, con su cabeza y acaso rompa la tranquilidad de su hogar, de los suyos. No es fácil. No es fácil, con esa información en la mano, ser el que fue hasta ahora: salir a la calle, enfrentar la rutina, los bares de siempre, los mismos bancos, los saludos. No es fácil compartirla con sus seres queridos. Imagino sin dificultad cómo se sentirá su esposa cuando se lo diga; busque el momento, la manera. He consultado con colegas, prestigiosos doctores que no han podido sino confirmar mi dictamen. No hay medicación, tratamiento o prescripción que pueda cambiar el desenlace. Del mismo modo sé que no hay palabras que yo pueda pronunciar ahora que vayan a hacerle sentirse mejor. No hay fórmulas. Sólo puedo recomendarle que busque la proximidad de los suyos como el soldado herido en combate busca a sus compañeros en la niebla. Que se rodee de aquellos que le quieren, que les quiera, que se lo diga tantas veces como sienta necesidad de hacerlo. No tema a las palabras: son pequeños milagros y como tales obran, si acertamos a articularlas en el momento exacto, no siempre es fácil. Elimine lo superfluo, dedique el tiempo a aquello que realmente merece la pena: sea egoísta. Piense en usted. Y no tome decisiones. No las tome ahora, concédase un tiempo. No es fácil escuchar un diagnóstico así, no hay estudios, ni viajes realizados, ni consejos que te preparen para escucharlo. No nos preparan. Nos preparan para estudiar, para tener hijos, nos preparan para trabajar aquí o allá, para amar y para olvidar después. Pero a la luz de los síntomas que nos ha referido en sus visitas del doce del dos y del quince del tres, realizadas cuantas pruebas se han considerado necesarias, y a tenor de los resultados de las citadas pruebas, análisis, punciones, radiografías y biopsias, me veo en la difícil obligación de comunicarle que le queda a usted toda la vida por delante

De Fernando León de Aranoa, en su libro Aquí yacen dragones